Tras unas largas vacaciones, la Facultad de Comunicación Social retoma sus actividades en medio de un contexto social y político caótico y represivo. Si bien el semestre ha comenzado, no lo ha hecho con alegría. Por el contrario, se percibe un ambiente de intranquilidad, e incluso podría hablarse de desesperanza y apatía.
La universidad debe ser un espacio seguro para la juventud, y trabajaremos para lograrlo. Sin embargo, somos conscientes de que nuestra institución no puede suplir las responsabilidades de otras entidades. Los ecuatorianos no debemos normalizar la situación de un país quebrado económicamente, con cifras altísimas de asesinatos y corrupción política a vista y paciencia de los órganos de control.
La educación debe ser el arma para liberarnos de la mentira y el medio para aplicar nuestros conocimientos en la mejora del porvenir de nuestros ciudadanos. Desde la universidad, estamos seguros de que haremos nuestra parte, pero también estamos hartos de esta situación.

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